Jorge Videla ha sido condenado a prisión perpetua (Foto: Turia)
LOS ENEMIGOS DE VIDELA
 

Antes de irse, el año 2010 me regaló una excelente noticia. Llegó exactamente el día 22 de diciembre, pero nada tenía que ver con el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad. La buena nueva llegaba del otro lado del Atlántico: Jorge Videla era condenado a prisión perpetua por el asesinato de 31 presos en la ciudad argentina de Córdoba, una condena que tendrá que cumplir en una cárcel común. Videla, que había sido juzgado y condenado por otras violaciones de los Derechos Humanos cuando la democracia volvió a Argentina, salió en libertad gracias a las infaustas leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que fueron declaradas inconstitucionales en 2007 por la Corte Suprema. Carlos Menem había recurrido al viejo pretexto de la reconciliación para indultar a los autores de crímenes de lesa humanidad de la dictadura (1976-1983). Pero nada digno se puede construir empleando la impunidad como cimiento y Néstor Kirchner supo verlo. No en vano contó con el apoyo de las Madres de Plaza de Mayo.
Un día antes de la sentencia, en el alegato final del juicio, Videla arremetió contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner: «Los enemigos de ayer hoy gobiernan el país». Videla era rico en enemigos. Primero hizo de la democracia su enemigo al encabezar el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Luego, como era previsible, se enemistó con la libertad y la cultura y, en septiembre de 1980, prohibió a través de un comunicado ministerial el uso en las escuelas de los textos de Antoine de Saint-Exupéry. También crucificó a una larga lista de poetas, periodistas, músicos y escritores, entre los que se encontraba Rodolfo Walsh. Él, como tantos otros, sufrió la pérdida de muchos seres queridos, además de ser censurado y perseguido.
Un día antes de su asesinato, ocurrido en Buenos Aires el 25 de marzo de 1977, Rodolfo Walsh escribió ‘Carta abierta a la Junta Militar’, un lúcido balance del primer año de la dictadura. En ese texto, Walsh identificaba al verdadero adversario de Videla: «Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerrilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.» La dignidad, enemigo último de Videla, comienza el año 2011 un poco menos maltrecha que antes.

MARTA CASTILLO