CRÓNICA DE UNA FARSA
30-01-2010

El  Comité Nacional de Derechos y Garantías  del Partido Popular ha decidido sancionar a Ricardo Costa con un año de suspensión de militancia (sanción  revisable  que presumiblemente le permitiría  regresar a la política activa en breve).
La sanción se fundamenta en la  actitud  de Costa por sus manifestaciones del pasado 14 de octubre cuando se atribuyó la condición de secretario general tras haber sido cesado de su cargo en base a sus  amistades peligrosas  con miembros de la trama  Gürtel  en general y  "el Bigotes"  en particular.
Costa desobedeció dando muestras de indisciplina y soberbia y, por esta actitud, el partido en el que milita ha decidido imponerle una sanción.
Hasta aquí todo parece guardar cierta lógica hasta que caemos en la cuente de que algo similar ocurrió con Francisco Camps cuando con mentiras (camufladas de verdades y proclamadas casi en olor de santidad) dio muestras de insubordinación al incumplir una tajante orden al retrasar hasta el límite de la desobediencia (desautorizando así a Rajoy) el cese de Ricardo Costa cuya cabeza se le pedía en bandeja, con premura y sin dilación.
¿Por qué no se sanciona al muy honorable  president ?
¿Quien decide en el PP que vara de medir utilizar en cada caso concreto?
¿No era igualmente peligrosa la amistad del  president  con su  amiguito del alma  a quien  quería un huevo ?
¿Por qué Génova no consideró punible la sarta de mentiras con las que el más honorable de los valencianos se enrocaba en una indefensible postura?
¿No debería ser castigado el superior jerárquico en lugar de cebarse en la condena con un peón subordinado que solo cumplía órdenes de un jefe a quien fue leal hasta el extremo de ofrecerle (casi) su  harakiri  político?
Solo encuentro cuatro palabras para responder a estas preguntas: ESTO ES UNA FARSA.

Alberto Soler Montagud (València)