EL CAFELET DE LA ORACIÓN
26-02-2010

Se cuenta en los mentideros y cenáculos capitalinos que La Doña de Tonino, o por otro mal nombre Enderrocaments Rita, llevaba algunas noches sin pegar ojo, porque el ronroneo de su última grandiosa ocurrencia le impedía conciliar el sueño. Hasta que una mañana, y al grito de «senyor pirotècnic, ja pot començar la mascletá», abandonó a uña de caballo su alcoba, embutida en un novedoso traje sastre de color rojo bermellón, y se plantó, cual veloz y grácil gacela, ante el comité ejecutivo de su partido. Sí —les dijo a sus correligionarios, con su característica voz melosa y aterciopelada—, nosotros el año que viene vamos a instaurar aquí en Valencia «el cafelet de la oración». Pues si hemos conseguido organizar con tanto éxito de crítica y público la Copa América y la Fórmula 1, no vamos a dejar pasar más tiempo la oportunidad de erigirnos en el centro del universo católico, apostólico y romano, rebasando con creces a esa pandilla de protestantes y herejes norteamericanos que tanto prestigio han alcanzado con un evento de naturaleza pía y religiosa, pese a que lo denominan, con tanta pomposidad como petulancia y lenguaje inextricable, National Breakfast Prayer. Y, para más inri, y esto es lo que más me enfurruña y encocora, invitan este año al presidente Zapatero, que además de sedicente socialista, es un anticlerical de tomo y lomo, y que pone incluso en duda la existencia de Dios Nuestro Señor. Teniendo como tenían esos heréticos señores más a mano a nuestro timonel, el faro que nos guía, y gran líder, Mariano Rajoy, éste tan jacobeo y compostelano. Los correligionarios de La Doña, o por otro mal nombre Como una elefanta en una cacharrería del Cabanyal, prorrumpieron en vítores y aplausos, celebrando así la última brillante idea de su valor político más puro e intangible. Pero el que más transfigurado o transustanciado se veía, o como quiera que se diga eso que les acontece a los que entran de súbito en un éxtasis santateresiano, era Cotino el de la Obra (no asociar con la magna de Calatrava). A ver, si sabía que tenía todas las papeletas de convertirse en el hermano mayor, tal que Doug Coe, del «cafelet de la oración».
(A que sería sonrojante todo esto si no fuera ficción. Pero es que con esta tropa la realidad supera siempre la ficción. Ora pro nobis. A mí, por favor, un cortado largo de café).

Enrique S. Cardesín Fenoll (Torrent)