LAS GUÍAS TELEFÓNICAS
05-03-2010

Desde hace varios días nuestra ciudad se ha visto invadida por una legión de repartidores de esos arcaicos mamotretos impresos con letras minúsculas y números casi ilegibles que constituyen lo que conocemos como guías telefónicas , un vestigio del pasado reciente que para muchos carece de sentido desde que Internet forma parte de sus vidas. Aunque desconozco el número exacto de ejemplares que se imprimirán cada año, albergo la sospecha de que costarán un buen puñado de euros que, sin duda, repercuten en las facturas de telefonía.
A partir de un apresurado sondeo que he llevado a cabo en mi entorno inmediato, he deducido que un buen porcentaje de hipotéticos usuarios de las guías, y que a su vez disponen Internet en sus hogares, nunca las utilizan. Algunos, tal vez más nostálgicos, las conservan, aunque a veces en un cajón y sin desprecintar. Por su parte, la tasa de aquellos que las depositan directamente en los contenedores de reciclaje apenas llegan a sus manos, es una cifra que cotiza al alza.
Como vemos, puede que nos encontrarnos ante un flagrante y masivo despilfarro en plena situación de crisis de valores (valores materiales y económicos, por supuesto).
Tal vez para aquellas empresas que las utilizan como plataforma publicitaria, o también para aquellos bares, restaurante u hoteles que aun no disponen de Wi-Fi, tengan alguna lógica que reposen en sus mostradores y estanterías estos clásicos de la literatura informativa , pero su uso en los hogares, y esto es un hecho confirmado a través de mi personal sondeo de opinión, tiende a desaparecer conforme avanzamos en el tiempo.
Ante esta realidad, los responsables de Telefónica deberían plantearse la rentabilidad de reducir la tirada de sus guías ajustándolas a la demanda real del mercado, e incluso, entregándolas (o vendiéndolas incluso) únicamente a aquellos que previamente las soliciten.
Es solo una idea, claro está.

Alberto Soler Montagud (València)