EN RECONOCIMIENTO A ROMÀ DE LA CALLE

26-03-2010

Parafraseando a Don Antonio Machado, que tanto sufrió en sus propias carnes odios e ignorancias, podría decir que en el País Valenciano de cada diez cabezas nueve envisten y  una piensa; observando un poco la actualidad bien podríamos decir que la una, la que piensa, ha dimitido como director del MuVIM (Romà de  la Calle) y las nueve, las que envisten, calientan sillas en los “pesebres”  de nuestras instituciones públicas. No, no piensen que  es una provocación, es pura y simple observación de los hechos, porque sé que el lenguaje de los actos es el que mejor define al ser humano, muy por delante del lenguaje no verbal y a años luz de la expresión verbal, siendo ésta última la que peor nos determina. Es posible que todas estas cuestiones nos ocurran por tolerar una clase política que además de tener muchos intereses propios, habitualmente  se le olvida que debe velar por  procurar los intereses colectivos,  campa en el siglo XXI con una posición moral y de conocimientos totalmente acorde con los presupuestos de la Edad Media  sin haber pasado ni por la Ilustración, ni por la Revolución Industrial.  Por supuesto, por esta razón,  abominan de cuestiones tan sencillas y a la vez tan vitalmente necesarias como libertad (siempre acompañada de responsabilidad de actos y consecuencias de los mismos), igualdad y solidaridad, regalándonos los oídos con estulticias, y  haciéndonos creer que son el máximo exponente  de la modernidad, pero claro, a los hechos me remito.
Por supuesto, comparar al profesor  Romà de la Calle con cualquiera de estos políticos de bajo calado moral , representantes de democracias de baja intensidad (prácticamente nula), le puede a uno nublar  la vista. Aun así, en esta comparación, me refiero a la de los actos de cada cual, sólo puedo agradecerle a Don Romà de la Calle habernos mostrado con sus actos qué significaba Sapere aude (atrévete a saber). Mil gracias.

Carlos Alarcón Roig (València)