Parece que no hay vuelta atrás, este domingo 16 ha cerrado el lugar donde he pasado algunos de los mejores momentos de mi vida: cuando con quince años mis padres me llevaron por primera vez, descubrí un cine diferente del que estaba acostumbrada a ver cada fin de semana en el teatro de mi pueblo, un cine mucho más sugerente y envolvente...y el placer de escuchar a los actores hablar en su lengua original: las tardes de cine cada semana, durante mi época de estudiante en Valencia, el placer de poder disfrutar del mejor cine con los amigos; con Néstor, las noches de kebab y cine, y mi cumpleaños con «mio fratello è figlio unico» y un anillo (de compromiso...). Esperaba que esta historia pudiera continuar en el momento en que algún día, ya con hijos, los acompañaría al Albatros introduciéndolos en ese mundo que para mí ha sido mágico.
La noticia del cierre del Albatros es tan triste...
Daira Cintero Marin (Chiva)
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