LOS SOSPECHOSOS DESCONOCIMIENTOS DEL CONCEJAL BELLVER

02-07-2010

El Concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia Jorge Bellver ha dado muchas pruebas de conocer muchas cosas. Esa es la impresión que se recaba al escuchar o leer sus declaraciones, así como la seguridad de sus respuestas en un espacio dedicado a las preguntas ciudadanas que semanalmente le dedica una importante radio local.
El concejal Bellver demuestra una confianza y una capacidad de despejar dudas o de atacar a los comunes mortales que osan poner en duda sus palabras. Resulta incluso más informado de las cosas nefastas que a su entender hacen sus adversarios (muchos y diversos, parece...) que de las decisiones que toman él y los miembros del gobierno municipal. Buena prueba de ello son las declaraciones que ha tenido que realizar como imputado, a raíz de una denuncia de Cercle Obert de Benicalap, por desproteger el Jardín de Monforte, un Bien de Interés Cultural desde los años cuarenta, en la construcción de un aparcamiento subterráneo adyacente. El concejal Bellver «desconocía» la protección del Jardín de Monforte, ya que a su entender él no tiene porque saber cuáles son los vínculos patrimoniales que preservan a este u otros patrimonios valencianos. «Me he limitado a firmar lo que decían los informes del secretario municipal y de los técnicos», ha añadido intentando con desespero despejar las dudas (mientras involucra a los técnicos, que a estas horas deberían estar replanteándose su apoyo al concejal...). ¿Un alarde de sinceridad? Lo dudamos, a tenor del desparpajo y el triunfalismo del que hace gala.
Nos encontramos desde luego con otro capítulo más de lo que podríamos definir como política de hechos consumados, esa forma de gobernar al límite de la legalidad, marca de la casa del Gobierno de Rita Baberá. Casi siempre para favorecer los interese económicos de grupos y personas íntimas, que se enriquecen con el favor del PP en contra de los ciudadanos. Esta política se apoya en tres pilares básicos: el primero, el abuso de la mayoría absoluta, eso es del poder ejecutivo; el segundo, la constatación (que empieza a presentar las primeras grietas...) de que la oposición y la ciudadanía estaban desmovilizados; el tercero, una magistratura tímida (algunas veces, o bastante según se mire, cómplice por pertenecer al mismo bloque sociológico), en todo caso aquejada de lentitud y falta de medios.
Todo y que el abuso de mayoría absoluta del PP es ya patológico, las otras dos patas de ese teorema imperfecto empiezan a mostrar signos evidentes de inestabilidad. La puntilla la están dando el despertar ciudadano lento pero imparable, la creación de plataformas políticas como Compromís, y que por fin la judicatura ejerza su función de control del cumplimiento de las leyes.

Giuseppe Grezzi (portavos d'Els Verds y candidato de Compromís per València)