La bajeza de ciertos PPolíticos han conducido a la política valenciana a lo más “in”: increíble, insospechado, insolente, intolerable… Desde la confidencia en conversación con Zaplana, escuchada años ha, de estar en política “para forrarse”, del ex-jefe de personal de Canal 9, Vicente Sanz, recién suspendido por presunto acoso sexual continuado a tres empleadas del ente, pasando por los trajes a medida (de favores) del Molt Honorable, regalados como los bolsos de la alcaldesa de Valencia, hasta el desalojo de la democracia de las Cortes Valencianas, por la obstrucción a la labor opositora gracias al rodillo de los muy rodados en chanchullismo, hasta el punto de pasar a la vulgar ofensa personal, como el reciente deleznable caso de Juan Cotino, vicepresidente del Consell, contra Mónica Oltra, al llamarla virtualmente hija de padre desconocido, tras afirmar que “se avergonzaría de tener una hija así”... ¡Qué cinismo! ¿Pero acaso conoce la vergüenza semejante elemento, “casualmente” conseller de Urbanismo, medrador profesional en las arcas públicas, sangradas por las empresas de su familia: constructoras (Sedesa), residencias geriátricas (Savia), etc., mediante generosos sobrecostes y por adjudicación digital, sin concurso público? ¿Cuántas honradas empresas habrán podido ser privadas de la opción, con coste razonable, a la contratación pública de la Generalitat? ¿Cuántos miles o millones de euros no habrían sido despilfarrados y por ende sí aplicados a usos sociales necesarios, sin la desvergüenza de Cotino y sus valedores?
El caso de este multiincidente en las Corts el pasado 24–25 de febrero concentra bien expresivamente la situación política en el País Valenciano: el Molt Honorable, ni está, ni se le espera, Barberá podría no estar, pero acude “por alusiones” y se despacha, aludiendo al socialista Manuel Matas, que sí está, pero al que en cambio no se le deja hablar. Al no permitirse tampoco una pregunta sobre la America’s Cup, el portavoz socialista Luna protesta y es expulsado del pleno. A su vez, Cotino, opusdeísta sin vergüenza, en lugar de dar explicaciones de los negocietes de sus empresas, insulta a Oltra, como toda respuesta a sus pertinentes preguntas al respecto. A pesar de disculparse al día siguiente (¡faltaría más!), con el pretendido insulto ya se ha descrito a sí mismo, por si alguien dudaba de lo miserable de ejercer una doble moral: instar a la competitividad de la economía y la reducción del déficit público con una mano, y con la otra amasar jugosos beneficios para sus empresas, por los sobrecostes-favores institucionales tolerados por su PPartido, excluyendo a las que pueden suministrar mejores y más baratos servicios. Pero Gürtel y la PPresunta financiación irregular, aún por desvelar, también planea sobre todo ello. Y están de los nervios, “disparando sobre todo lo que se mueva”.
Y esa es la foto: en esta tierra mantenemos a estos gobernantes que insultan, obstaculizan la ayuda a la dependencia y nos privan de portátiles en las escuelas porque vienen de ZP, al tiempo que la dejan en barracones, sitúan la sanidad en la senda de la privatización por inanición, o barrios en trance de expolio-derribo para mayor negocio de los amiguetes de la construcción, pero que, siendo todo de su competencia, culpan a Zapatero de falta de financiación, para presentarse como víctimas de un “castigo a los valencianos”… y ahora han querido repercutir el “castigo” a la oposición. Valencinismo político en estado puro: ¿alguna buena gente puede votar a semejantes elementos?
ALFONS PUIG |