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| Concentración en el MuVIM para protestar por la censura de fotografías de la exposición "Fragments d'un any" (Foto: García Poveda). |
| LA IMAGINERÍA POPULAR |
| NI MODELO DE GOBIERNO, NI DE OPOSICIÓN |
Puede hallarse mucho en común en realidades tan dispares como las Fallas valencianas, las representaciones de Semana Santa, la reciente censura de fotos en el MuVIM de Valencia, la aguerrida llamada a la rebelión fiscal, las misas, o las convenciones del PP, por detenernos en algún punto. En primer término, todos estos hechos son en parte representaciones de nuestra realidad cotidiana, pero por otra parte, también son ficción: representaciones de algo que fue pero ya no es, o que quizá no fue nunca más que obra de la imaginación humana, personal o social, trasladado con mejor o peor fortuna a imágenes, censurables o no, según el cariz político o la Diputación encargados de su exposición: el ridículo estrepitoso y magnífica difusión mediática obtenidos por la reciente censura de fotos asociables a corruptelas gürtelianas en Valencia por los (i)responsables de su Dipu, ha sido de antología. ¿Vuelven los milagros? Porque aquí ha ocurrido como en lo de los panes y los peces: unas imágenes que podrían haber pasado casi desapercibidas se han multiplicado con inimaginable proyección gracias a que los caciques PoPulares del ente gestor decidieron retratarse a sí mismos con más claridad, delatándose como lo que son: frustrados censores con vocación de inquisidores, ajenos al tiempo en que viven, tan ocupados como deben de hallarse en amasar prebendas antes de que cambie la tortilla. Y los milagros siguen con el pare Camps predicando que vivimos en una tierra de prosperidad, bonanza, empleo y, bienestar, inversiones y con el sol y el buen tiempo a nuestro favor… mientras no venga Zapatero a “ignorar a uno de cada cinco valencianos” y no financie la deuda de la Generalitat, ya por encima del 14% del PIB autonómico, la mayor proporción del estado. Trascienden a Goebbels al repetir mentiras hasta que sean asumidas como verdades, pues además, son el tipo de mentiras que saben que la ciudadanía quisiera que fueran realidades que, al escucharlas de la boca de los gobernantes y por los medios de comunicación, quedan amplificadas y consagradas como dogmas de fe. Y tienen mucha práctica, tradición….si es que nos vienen aleccionando desde hace sólo veinte siglos en creer sin ver, en que pongamos voluntad, que si en este mundo somos pobres y desdichados, pues bienaventurados porque en la otra vida seremos felices… Responde a un impulso emocional que transmutan en necesidad. Eso si respetamos las normas de mantener el statu quo de los que enuncian la doctrina. Que no es la de los hombres, sino de la divinidad, lo que justifica que si hombres en un Parlamento democrático han aprobado leyes (terrenales) de presupuestos generales del estado, que incluyen el alza del IVA dos puntos desde julio, los portadores del mensaje divino como Aguirre -y después, previsiblemente, Camps- puedan llamar a la “rebelión”, sin proponer alternativas a tiempo: pura representación, imagen. Como otrora aquella “rebelión cívica” propuesta frente a “la rendición del Estado ante ETA, la venta de Navarra”… Pero qué tirón demagógico-político buscan en la reciente “convención nacional sobre empleo” en Valencia, o la recogida de firmas contra una subida de impuestos, y cómo distraerá la atención del caso Gürtel, del acoso judicial a Garzón, y de los déficits y opacidad contable de los gastos y sobrecostes del Consell y Comunidad de Madrid en las empresas de sus amiguetes, o el fiasco y coste de la F1… Si la “rebelión” la propusieran Montilla o el ex-lehendakari Ibarretxe, ¡qué dirían Rajoy, Aguirre y cía.! Ahora ¿España se rompe… por Madrid o por Valencia? ¿Qué modelo es más aborrecible, el de sus gobiernos (autonómicos), o el de oposición? Porque aquí tenemos déficit económico y democrático, sin arreglo. ALFONS PUIG |