Equipo directivo de la agencia de calificación Standard & Poor's (Foto Turia).
SOLUCIONES ECONÓMICAS FÁCILES
MERCADOS INQUIETOS PRESIONAN LA ACCIÓN PÚBLICA

No sabemos muy bien por qué el gobierno ZP decidió suprimir el Impuesto sobre el Patrimonio hace ya un par de años. Siendo un impuesto cuya cuota tributaria hacía meras cosquillas a sus destinatarios, la reducción de tal menudencia de presión fiscal a un selecto sector de contribuyentes con elevado niveles de riqueza ¿impulsaría decisivamente el consumo y la renta nacional? Tan dudoso como ciertas las presiones recientes recibidas para la apresurada aplicación de un plan de ajuste económico que reduzca drásticamente el déficit de las cuentas públicas de la economía española. El caso ha tenido la oportunidad de pillar a tirios y troyanos con el paso cambiado: al PSOE lidiando con la peor crisis económica de los últimos 70 años, y al PP digiriendo los sapos emanados de la más grave trama de corrupción política (conocida) de la historia reciente de España, que desde luego, con los sobrecostes infringidos al presupuesto público, ha contribuido notablemente al déficit, por ejemplo en las cuentas públicas de Comunidades como Madrid y el País Valenciano. Además, los partidos se hallan ya a las puertas de una nueva cita electoral autonómica (2011), y con la vista puesta en las generales de 2012, para las que los PoPulares y su Brunete mediática no dejan de sembrar el odio ciego hacia el líder del PSOE, a la vez que pretenden transmitir falsa sensación de normalidad en sus filas, pese a la imputación judicial de numerosos cargos políticos, algunos supuestamente molt honorables, a base de negar evidencias.
Pero España no es Grecia, dicen, y no por falta de argumentos trágicos, pues el partido conservador griego falseó años atrás cuentas públicas como “huida hacia delante”, pero al final todo se sabe… tomen nota los responsables autonómicos valencianos con sus prolongados déficits y eternizable deuda cada vez más intratable. Con todo, ahora los mercados, esos organismos acéfalos, pero multípodos, y con enorme capacidad de presión, reclaman “señales tranquilizadoras”, azuzados por las famosas agencias de calificación o de “rating”: Standard & Poor’s, Moody’s, Fitch, que en régimen de oligopolio dominan la actividad de calificación de solvencia o su contrario, el riesgo de impago. Pero la dominan poco: no acertaron a anticipar los riesgos de los grandes bancos norteamericanos caídos en la crisis, ni ésta misma, cocida en casa propia.
Tras la década conservadora de Reagan-Thatcher, la disolución de la URSS y del bloque falsamente comunista, pero que funcionaba como tal referente en la lucha de clases internacional, ésta basculó del lado de los neocon, que impusieron sus reglas: contratos basura, desregulaciones, privatizaciones, etc., y surgieron líderes-globo como Bush o Aznar, cuyos postulados después “pincharon” como la propia burbuja especulativa. Ahora, tras ni volver a hablar de una mentada “refundación del capitalismo”, el FMI, el ECOFIN y Obama llaman a rebato a la música anterior: reducción del déficit público a toda prisa. Pero las gentes de más edad recordamos haber pasado por etapas de mayor déficit con relación al PIB (aunque no así de corruPPtelas como las descubiertas), compensado posteriormente con los frutos del crecimiento económico. Lo cierto es que, antes que aplicar medidas apresuradas de reducción del déficit, “soluciones fáciles” bajo presión de los mercados, habría sido lógico anticiparse con un debate y análisis sereno de la gravedad de la situación, de sus precedentes, los condicionantes europeos, etc., campaña de comunicación pública incluida. Y ello hubiese permitido cuestionar si de verdad era preferible congelar las pensiones antes que reimplantar un reformulado Impuesto sobre el Patrimonio, reducir los sueldos del funcionariado antes que retirar las tropas de Afganistán, cifrar cuánto gasto deriva hacia cargos de libre designación y dudosa eficacia, o sacar a relucir las subvencionadas fundaciones PP-afines, con las fugas de capitales consecuentes. ¿De verdad se creen Rajoy y los suyos en condiciones de instruir sobre cómo reducir gastos, con el staff de chupópteros adosados y sobrecostes que generan las autonomías en que gobiernan, con (presunta) financiación irregular de su PPartido? Qué moral…

ALFONS PUIG