Nacida de la investigación del productor y guionista Ibón Cormezana, tras asistir a una performance en una vieja fábrica londinense, en los noventa, 14 días con Víctor, es el debut de Román Parrado en la dirección, que se estrenó en el pasado festival de Sitges. La película, protagonizada por Fernando Tielve (que fue niño protagonista de El espinazo del diablo, conocido ahora por su participación en El Internado), y rodada en inglés, sigue la exploración de la misma línea del film de Eduard Cortés, Ingrid (2009), donde los límites del arte y la violencia física, la expresión corporal llevada al extremo del dolor y el valor artístico del sufrimiento y su exhibición se plasman en imágenes pretendidamente transgresoras e inquietantes. Cuando el cuerpo deja de estar en el lienzo, porque se convierte en el propio lienzo, la reflexión sobre el masoquismo y el trastorno emocional con coartada de arte contemporáneo pueden llegar a alguna parte o no. Aquí, al menos como película, el postulado se estanca en un permanente déjà vu de discutible suspense con trío de rigor sin interés (pareja pasada de vueltas y jovenzuelo desorientado) y localizaciones sórdidas entre las cuatro paredes de un edificio industrial.
EVA PEYDRÓ |