La personalidad de su responsable, un cineasta con todo el margen para la polémica que se quiera, pero con una originalidad en sus propuestas fuera de toda duda (El sexto sentido, El bosque, La joven del agua, etc.), invitaba a pensar -a desear- que esta producción de aventuras místicas inspirada en una serie de animación televisiva, una especie de señor de los anillos en versión manga, ofrecería alguna novedad.
Nada de nada, una vulgar historia de elegido que ayuda a las fuerzas del bien en su enfrentamiento con las ídem del mal, con tantos porrazos como posiciones de tai-chi, y con la amenaza, consumada en su epílogo, de una segunda parte (incluso una tercera, si hacemos caso a sus responsables), en la que tras sustituir el malo que ha palmado por el nuevo(a) recién anunciado, se repetirá, como en los viejos cine sinfín, todo lo que ha pasado en la primera... y el espectador a pagar. Uno por el precio de tres.
PEDRO URIS |