Los aceptables antecedentes de Richard Eyre y del coguionista y autor del relato Bernhard Schlink no permitían intuir que The other man es, en realidad, un furibundo folletón con esposa y madre prematuramente muerta de cáncer, marido aparentemente feliz que, ya viudo, descubre la infidelidad de su esposa (a través de mangonear el móvil, el correo electrónico y los archivos del portátil) y amante gigoló de origen hispano a quien el engañado se empeña en encontrar personalmente… De la hija, su novio, los zapatos de diseño, los horrendos flashbacks —mezclando sin respeto los auténticos recuerdos con los imaginados—, las partidas de ajedrez, las tortugas y otras zarandajas, mejor no hablar. Sólo la ciudad de Milán y las imágenes del lago de Como sirven de leve descanso ante las barbaridades encadenadas, porque tampoco los actores, con personajes como los que les han tocado en suerte, logran aportar nada. Un auténtico desastre.
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