Olvidable producto de consumo rápido que reúne ingredientes de varios géneros como la comedia romántica aliñada con unas cuantas gotas de cine de suspense, intentando emular algunas películas de Alfred Hitchcock, como Sospecha o Atrapa a un ladrón, pero que se queda a años luz. Katherine Heigl (“Anatomía de Grey”) se muestra tan simpática como siempre, mientras que el mazas Ashton Kutcher no pierde ninguna oportunidad para mostrarnos su trabajada musculatura y que es un mal actor. El único aliciente del film es la aparición del veterano Tom Selleck, al que hace tiempo que le habíamos perdido la pista.
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