Brenda Blethyn y Sotigui Kouyate, en una escena de LONDON RIVER, de Rachid Bouchareb
(3) LONDON RIVER, de Rachid Bochareb
Contra las barreras culturales

El cineasta francés de origen argelino Rachid Bouchareb, ya había realizado una película muy sencilla, Little Senegal (2001), en torno a la búsqueda de las raíces africanas del guía de un museo dedicado a la esclavitud de Senegal. Tras la interesante superproducción Days of Glory (2006), que narraba el importante papel jugado por los soldados norteafricanos en las fuerzas aliadas durante la 2ª Guerra Mundial, ahora regresa de nuevo con una película pequeña que aborda con sensibilidad la trayectoria de dos personas muy diferentes por su origen y condición social, tras los atentados en julio de 2005 en el metro y un autobús londinenses, con el resultado de más de 50 muertos. Una mujer busca a su hija desaparecida, una joven con la que hace mucho tiempo que no mantiene contacto cercano, mientras que un padre (el actor Sotigui Kouyaté, protagonista de Little Senegal, Oso de Plata en el pasado festival de Berlín al mejor actor, fallecido el pasado mes de abril) viaja desde Francia a Londres para intentar hallar a su hijo. El azar les lleva a encontrarse. Poco a poco irán descubriendo la relación entre sus hijos y la incógnita de si participaron en los atentados o fueron víctimas de los mismos, un aspecto de suspense sobre el que no se centra demasiado el film, pero con el que juega el director. Porque lo que más le ha interesado a Rachid Bouchareb es el encuentro entre dos culturas muy diferentes, con sus religiones, creencias, costumbres, y la posibilidad de entenderse.
Un tema tan terrible como los atentados de Londres —como lo fueron los de Madrid del 11-M— está relatado por el director de una forma muy íntima y personal, sin estridencias. Paralelamente asistimos a algo que nos llama poderosamente la atención: la endeblez del sistema público británico (policía, hospitales, asistencia social) a la hora de ayudar a las víctimas, cuyo máximo exponente son esos carteles que en elegidas paredes pegan familiares con fotos de desaparecidos. No ayuda la versión doblada del film a enriquecerlo, en este caso agravado porque se mezclan idiomas como el francés e inglés, aspecto importante en este tipo de películas sociales que siguen la estela de cineastas de amplio recorrido como Mike Leigh.

VICENTE