Una escena de MAMÁ ESTÁ EN LA PELUQUERÍA, de Léa Pool
(3) MAMÁ ESTÁ EN LA PELUQUERÍA, de Léa Pool
Cruda disección familiar

Escrita por Isabelle Hébert y ambientada a mediados de los años sesenta, la nueva película de Léa Pool sorprende por la agudeza con la que observa el comportamiento de niños y adolescentes, las contradicciones de los adultos y las complicadas relaciones entre ambos mundos. Partiendo de una familia prácticamente modélica, el matrimonio y los tres hijos, y en el transcurso de un largo verano de vacaciones, el film procede a una disección minuciosa de cada uno de los personajes, ayudándonos a entender lo que significan las diversas experiencias para la adolescente que está descubriendo el mundo, para el preadolescente que sueña con construir un pequeño bólido con el motor de una cortadora de césped, para el niño con enuresis y de inexplicables actitudes, y también para el padre, con sus inclinaciones extra conyugales, la madre —con su decisión de pedir el traslado como periodista desde Canadá a Inglaterra—, las vecinas o esa especie de vagabundo, artesano de la pesca, que despierta sensaciones muy opuestas y que interpreta maravillosamente Gabriel Arcand, hermano del director de El declive del imperio americano o Las invasiones bárbaras.
La época en la que se sitúa la acción no contiene otros matices que la ausencia de teléfonos móviles y ordenadores o la utilización de la televisión en blanco y negro y los discos de vinilo. Los conflictos siguen teniendo la misma vigencia en este momento y el excelente dibujo de los personajes consigue, incluso con los más secundarios y anecdóticos (como el niño que se cree heredero del trono de Sissi o la madre de las niñas gemelas), mostrarlos en toda su verdad, sin maniqueísmos ni componendas. Más o menos como son o han sido muchos de los seres humanos que conocemos.

LLORÉNS