Una escena de ABEL
(2) ABEL, de Diego Luna
Conflicto de padres

El debut en el largometraje de ficción del actor Diego Luna -ver The front page de nuestro anterior ejemplar- se produce con un relato de protagonista y trama singulares, muy singulares, un niño con problemas psicológicos que hace coincidir su episódico regreso a la “normalidad” con la asunción de la figura del padre ausente en una familia, la suya, un tanto desestructurada, y el conflicto que se produce con su progenitor, el auténtico cabeza de familia, por más que haya desatendido su función, cuando éste regresa de improviso. Un personaje y un argumento que podrían haber dado lugar a una meditación, más o menos compleja, acerca de los roles de macho y de padre en la sociedad mexicana, pero la película prefiere fijar su punto de mira en la anécdota (clínica, incluso, en algunos momentos), siempre entretenida por sorprendente, sumando gestos, giros y detalles significativos en lo que respecta a la misma, pero escasamente trascendentes desde cualquier otra mirada.
El film está narrado con honestidad, con escaso margen para el efectismo y el exceso, con buenos actores —muy bien José María Yazpik y Karina Gidi—, y una eficaz reconstrucción de escenarios y ambientes, motivos más que suficientes para que la película se siga con atención, a ratos hasta con interés, y aunque el desenlace, salvación en el último minuto incluida, constituya un paso atrás en todas las bondades mencionadas, finalmente nos deja el buen sabor de boca de un prometedor debut.

PEDRO URIS