![]() |
| Tony Leung en una escena de ACANTILADO ROJO. |
| (2) ACANTILADO ROJO, de John Woo |
| El peligro económico amarillo |
Tras 20 años trabajando en Estados Unidos, el director John Woo, especializado en el cine de acción (Alarma nuclear, Misión imposible 2, Cara a cara…), ha regresado a China para acometer una megaproducción (56 millones de euros, la mayor suma invertida en una película en la historia de este país) que no tiene nada que envidiar a las de Hollywood. Es más, me atrevería a decir que actualmente es difícil que en la Meca del Cine se pueda acometer un proyecto de estas características en el que, además de los apabullantes efectos digitales, se utilizan miles y miles de extras gracias a la contribución del gobierno chino que ha puesto todos los medios posibles para la realización de la película. El objetivo está muy claro, mostrar el poderío de una economía emergente tan poderosa como la de China a través de una ventana abierta al mundo, un film que se pueda distribuir internacionalmente y que entretenga al público occidental. En suma, una versión oriental de Troya (Wolfgang Petersen, 2004) basada en la tradición de aquel país, en concreto un relato situado en el año 208 antes de Cristo que plasmó en una novela Luo Guanzhong en el siglo XIV con Romance de los tres reinos. Y para ese fin, la duración original de la película, cinco horas en dos partes, ha sido reducida a dos horas y veinte minutos. Me queda el gusanillo de conocerla en su totalidad, porque en la versión estrenada se han suprimido, sobre todo, las secuencias más calmosas, lo que convierte a este Acantilado rojo en un torbellino de cine de acción, con una interminable batalla final que dura alrededor de 45 minutos, mientras que se echa de menos un mayor análisis de los personajes y las situaciones, casi todo reducido al facilón esquema de buenos y malos. En el bando de los buenos es interesante observar los diferentes papeles, desde lo que podríamos denominar el intelectual, el pensador que va marcando la estrategia (Takeshi Kanehiro), el que la ejecuta (Tony Leung, actor fetiche oriental y también occidental: Deseando amar, 2046, Hero, Deseo, peligro…) y el papel de las mujeres, muy decisivo, una como espía introducida en el ejército enemigo y otra con una decisiva actuación que logra inclinar la balanza a favor de los suyos, como no podía ser de otra manera muy inferiores en número, esquema similar a la batalla del Paso de las Termópilas que recientemente plasmó el film 300. VICENTE |