Louise Bourgoin en una escena de ADÉLE Y EL MISTERIO DE LA MOMIA
(2) ADÉLE Y EL MISTERIO DE LA MOMIA (Les aventures extraordinaires d'Adéle Blanc-Sec), de Luc Besson
Una chica decidida

Una entretenida producción francesa firmada por ese replicante del gran —en medios y vocación comercial— cine norteamericano que es Luc Besson, siempre un punto, o cuatro, por encima de sus modelos al otro lado del Atlántico. Una superioridad que, en este caso, resulta patente en la multitud de inteligentes recursos (la narración inicial, por ejemplo, o la caracterización de los diversos personajes) e ironías que se permite al trasladar a la pantalla las aventuras de una heroína del cómic galo, en un film que resulta brillante a ratos, cuando los citados argumentos están presentes, y vulgar en otros momentos, cuando los efectos especiales y la sumisión a las exigencias de la acción de multisalas se apoderan del producto.
Inevitable, en cualquier caso, la referencia a los seriales cinematográficos de Louis Feuillade, en los años diez y veinte del siglo pasado, fuente de inspiración, junto a sus equivalentes en el folletín literario, tanto del cómic original como de esta agradable película, en la que no faltan los policías torpes, los políticos botarates, el gran cazador blanco, el sabio enloquecido, y por supuesto la decidida heroína que no reconoce ningún obstáculo como insalvable, sin olvidar algunos simpáticos apuntes de consumo interno, como esa referencia final a la pirámide del Museo del Louvre. Con similares mimbres, Franju construyó una obra maestra en Judex, no es el caso, desde luego, pero no por ello deja de ser un film muy recomendable si uno, o una, quiere pasar el rato sin tener que dejarse la inteligencia en casa.

PEDRO URIS