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| Mia Wasikowska en una escena de ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS |
| (2) ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, de Tim Burton |
| La reina Blanca contra la reina Roja |
La aproximación de un autor como Tim Burton a este clásico de la literatura mágica o fantástica, en cualquier caso de la literatura con mayúsculas, parecía ser sólo cuestión de tiempo o de oportunidad de producción, algo que finalmente se ha producido de mano de la Disney, marca que ya era responsable de una de las más famosas adaptaciones del libro desde el terreno de la animación. Sin contar con la participación del cineasta en el guión —la autora es Linda Woolverton, que ya había trabajado para la casa en El rey León y La bella y la bestia—, la película une personajes y tramas de las dos novelas de la saga, Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo, con la voluntad evidente de construir una historia simple y reconocible por el espectador, que se sitúe un nivel por encima de los excesos y recursos mágicos, surrealistas o directamente adscritos al nonsense del original, de tal modo que, tras un prólogo y un epílogo que ubica en el mundo real a nuestra heroína —ahora convertida en una adolescente casadera que regresa al lugar de sus fantasías infantiles y debe tomar una decisión de afirmación personal frente a las normas infranqueables de una sociedad decadente—, el grueso del film lo compone un rutinario relato de lucha del Bien contra el Mal, la reina Blanca que interpreta Anne Hathaway frente a la Roja a cargo de una Helena Bonham Carter súper retocada digitalmente, con espada mágica y dragón incluido, y con nuestra joven ejerciendo, tal como marca el modelo, de “caballero” señalado y salvador que administra el clímax en la inevitable batalla final. PEDRO URIS |