Segunda entrega de este trío de ardillas cantantes que conviven con los humanos —ellas en versión animación y ellos en carne y hueso, pero todos con dos patas—, que está inspirada en una serie televisiva norteamericana que también conoció dos entregas, una en los años sesenta y otra en los ochenta. No tuve la desgracia de ver la primera entrega, pero he padecido la segunda, o sea ésta, una sucesión de sandeces y gansadas difíciles de superar, que se reparten como buenos hermanos los personajes humanos y los de animación, por momentos casi imposible de distinguirlos en sus conductas, si no fuera porque el sexteto de ardillas —a nuestros héroes se ha añadido un trío de coquetas ardillitas— se gasta, en la versión doblada, un acento entre gangoso y castizo que convierte en ininteligibles muchas de sus líneas de diálogo.
PEDRO URIS |