Una imagen de ATROBOY
(2) ASTROBOY (Astro boy), de David Bowers
Pinocho cuántico

Recuperación para la pantalla grande de un personaje emblemático del cómic japonés —Astro Boy, la réplica robótica de un niño muerto, creado a principios de los años cincuenta por Osamu Tezuka, y protagonista de una serie televisiva en los primeros sesenta—, en una estimable película que, a pesar de gozar de las ventajas de la animación digital, respeta, en general, los trazos minimalistas del anime japonés, y está planteada como recapitulación de los orígenes de la saga, ya que reparte su metraje entre la narración del nacimiento del personaje y una pequeña aventura del mismo, que se revela como parte necesaria para situarlo en el imaginario de los héroes del cómic, una condición que sintetiza en un efectivo último minuto que puede servir como punto de partida de cualquier gesta posterior.
Sin perder nunca de vista a ese público infantil al que, en principio, va destinado el producto, la película incluye los suficientes rasgos “adultos” como para resultar apta para todo tipo de público, desde la corrección de su estructura narrativa; hasta la efectiva descripción de los diversos personajes, con nota para alguno de ellos, como el científico desterrado en la superficie y su doble cara, y resultando francamente divertidos otros (la célula revolucionaria); pasando por una serie de positivas anotaciones que remiten a reconocibles realidades contemporáneas (las fronteras cerradas para el extraño, o la guerra como arma electoral, ésta última con un evidente y combativo destino de consumo interior USA); y un conflicto central, primo cuántico del Pinocho de Collodi, que, dentro de la propia simplicidad que reclama el producto (desenlace incluido), está planteado y resuelto con cierta complejidad y matices. Otro buen ejemplo de ese moderno cine de animación que cada vez gana más adeptos.

PEDRO URIS