(0) BURLESQUE, de Steve Antin
Edad de piedra del musical

El cine musical moderno hace que los números musicales salgan de los escenarios teatrales y desciendan a la realidad (el sentimiento) de las calles, esa es la (r)evolución que Stanley Donen y Gene Kelly realizaron en los años cincuenta y que algunos ejemplos actuales del género se empeñan en negar, a veces, como el film que nos ocupa, con especial contumacia, al situar todos sus números en el escenario del cabaret que da título a la película, y si en alguna ocasión, rara, su contenido se ajusta a las exigencias de la historia (la segunda aparición de Cher en escena), la canción en cuestión está metida con calzador y escoplo en la historia.
Una limitación que no hubiera sido necesariamente fatal de no mediar una segunda todavía más grave, la extrema vulgaridad y ramplonería de que hacen gala personajes y situaciones, tópicos y simplezas como puños desde el primer al último fotograma, con nota para el personaje de la corista antipática, que trata de interponerse en el camino de nuestra protagonista y no recibe más que escarnios, a cual más bochornoso. Un desastre.

PEDRO URIS