(1) CHLOE, de Atom Egoyam
Intrigas de una prostituta de lujo

Si no me fallan las cuentas, es la primera ocasión que el canadiense Atom Egoyam, un autor exigente donde los haya, realiza un film sobre un guión ajeno, especialmente ajeno si tenemos en cuenta que, además, se trata de un remake norteamericano de un film francés de 2003, Nathalie X, de Anne Fontaine, una circunstancia que refuerza la condición de encargo de este film, por más que el cineasta lo desmienta en algunas declaraciones.
Las debilidades que ya presentaba el original, ver crítica de mi compañero Lloréns en nuestro ejemplar 2.156, se profundizan en esta ocasión con la inevitable simplificación que adjudica la industria norteamericana a personajes y situaciones, quedando finalmente como un simple relato de acoso (personal y familiar) que, conforme avanza la acción, resulta cada vez más trillado en sus recursos (la visita a la clínica, o la seducción del hijo); con unos móviles, la pasión amorosa de nuestra joven prostituta de lujo, que no son nada convincentes; y con una resolución que, aunque no vamos a desvelar, es justamente la esperada y señalada para un producto de estas características. Para rematar, el detalle de la peineta final termina de refrendar la frivolidad y superficialidad de todo el conjunto.

PEDRO URIS