Liam Neeson y James Nesbitt en una escena de CINCO MINUTOS DE GLORIA
(2) CINCO MINUTOS DE GLORIA, de Oliver Hirschbiegel
Venganza o reconciliación

Guy Hibbert, guionista de la interesante Omagh (2004), ha tenido una buena idea al presentarnos a una víctima y su verdugo que se deben ver las caras y dialogar unos 30 años después de unos hechos traumáticos, en este caso en la Irlanda del Norte de 1975, cuando un miembro de la UVF (Fuerza Voluntaria del Ulster), terroristas de religión protestante, asesina a un católico en su domicilio en presencia de su hermano pequeño. que no da crédito a lo que está viendo. Este momento terrible deja totalmente traumatizado al niño, y más cuando su madre le culpabiliza de no haber hecho nada por impedirlo, algo absurdo, pero la acusación le persigue ya durante toda su vida.
Mediante flash-backs, Oliver Hirschbiegel va reconstruyendo estos acontecimientos, mientras que ya en el presente, una televisión ha organizado un programa en el que se verán, frente a frente ante las cámaras, el asesino que cumplió condena y fue amnistiado tras la firma de la paz, y el testigo de los hechos. Pero cuando creíamos que íbamos a asistir a un film del estilo Frost contra Nixon, con un profundo debate entre ambos personajes, en un salto de guión poco comprensible, todo deriva hacia un enfrentamiento a mamporro limpio, que no enriquece en absoluto la historia. Si a ello añadimos que la realización es demasiado telefílmica, llegamos a la conclusión de que el director de la estupenda El hundimiento ha malogrado una gran oportunidad para reflexionar sobre el conflicto irlandés y la violencia que llevaba aparejada. Una pena. Otra vez será.

VICENTE