Mal debut en la realización del prestigioso director de fotografía Xavi Giménez, responsable de varios films de la factoria Filmax, especializada en cine de suspense y terror, habitual en films de Jaume Balagueró (Los sin nombre, Darkness, Frágiles), además de Intacto, de Juan Carlos Fresnadillo, y recientemente Ágora, de Alejandro Amenábar. A partir de un facilón y esquemático guión de Pere Saballs i Nadal, Cruzando el límite es un alegato contra los expeditivos métodos utilizados en un centro especializado en reeducar a jóvenes conflictivos (las formas utilizadas nos remiten a las torturas en Guantánamo), cuyo objetivo es cambiar totalmente sus conductas, a la vez que critica la actitud de unos progenitores que en la mayoría de los casos reproducen en el carácter de sus hijos sus propias personalidades, aunque permanezcan escondidas. El problema añadido a las carencias del guión está en que Xavi Giménez se decanta por una estética videoclipera (algo innovador en La naranja mecánica, 1971, de Stanley Kubrick) y una atronadora banda musical en este fallido retrato de la denominada generación Ni-Ni.
Al margen de la película, fue paradigmática la actitud de la legión de jóvenes adolescentes, alrededor de 12 años de edad, que “me acompañaron” en la sesión, porque a los pocos minutos de proyección iniciaron una batalla campal en la sala arrojándose puñados de palomitas y cajas enteras repletas de dicho alimento asociado al cine. Estuve a punto de participar en la refriega, porque algunos de estos pacíficos proyectiles me alcanzaron en la cabeza.
VICENTE |