![]() |
| Aleksei Guskov en una escena de EL CONCIERTO |
| (3) EL CONCIERTO, de Radu Mihaileanu |
| Soviet y armonía |
Una comedia dramática en toda regla, perfectamente equilibrada en los dos platos de su balanza, el amable y el trágico, y construida con la mirada en puesta en las exigencias emocionales de un amplio sector del público, que, como señalan los manuales del buen hacer cinematográfico, plantea dos historias, una individual y otra colectiva, muy bien trabadas entre sí. La primera, la referida a los personajes protagonistas y el secreto del pasado que hace de vínculo entre todos ellos (un tanto gratuito, pues a la chica le han contado una mentira cuyas consecuencias no parecen diferir mucho de las que provocarían los hechos auténticos), anda siempre con el aliento del folletín o el culebrón televisivo en el cogote (los sucesos que finalmente narra son dignos del medio), aunque funciona por las excelencias de la puesta en escena, por los buenos y muy buenos actores, por la propia habilidad con que logra hacernos tragar unas cuantas ruedas de molino (no es de recibo que una orquesta comience desafinando y luego alcance el cielo de la armonía, por mucho que el manual exija que al público se le mantenga alerta con obstáculos o indicios de fracaso), y especialmente por su efectiva partitura emocional, pues sabe ir tocando los acordes sentimentales del espectador sin desafinar pero con un efectivo crescendo. PEDRO URIS |