Jeremy Renner y Anthony Mackie enuna escena de EN TIERRA HOSTIL
(3) EN TIERRA HOSTIL, de Kathryn Bigelow
Perros de la guerra

La directora norteamericana Kathryn Bigelow (California, 1951) alcanzó un gran éxito comercial con la infumable Le llaman Bodhi (1991), interpretada por un Patrick Wwayze en plena forma. Luego su carrera ha sido un poco irregular e inestable, aunque en Días extraños (1995) y más recientemente en K-19 hizo gala de una capacidad narrativa muy fluida. Ahora, a partir de un guión de Mark Boal, aborda el tema de la Guerra de Iraq (todas las semanas se producen decenas de muertos, aunque prácticamente hayan dejado de ser noticia), pero lo hace desde un punto de vista diametralmente opuesto al de Brian de Palma en Redacted, es decir, deja a un lado cualquier análisis político e ideológico para centrarse de una forma adrenalínica en el horror de la violencia filmada de una forma directa, con un estilo totalmente documental (el film está rodado con varias cámaras de 16 mm. manejadas manualmente). El resultado es un relato terrorífico, con mucho suspense, asfixiante hasta la náusea, claustrofóbico (ese protector traje con escafandra) y demoledor. Rodada en Jordania, el grado de verosimilitud es tal que parece filmada en las actuales calles de Bagdad.
Los tres protagonistas de la historia son profesionales que se dedican a desactivar bombas en Iraq. Ese es su trabajo, su modo de vida, y apenas reflexionan sobre todo lo que les rodea. En los momentos de descanso su existencia no puede ser más banal. Es una misión rutinaria, aunque casi siempre actúen al borde de la muerte. Pero el nuevo sargento que se incorpora al mando de la brigada de artificieros (atención al actor revelación Jeremy Renner, nominado al Oscar) no solamente intenta hacer bien su trabajo, sino que lleva el riesgo hasta límites insospechados. Le gusta vivir peligrosamente. Sus compañeros todavía se plantean su futuro cuando acabe su misión y sean relevados, pero este sargento es incapaz de hablar telefónicamente con su esposa en Estados Unidos y cuando regresa a su país es un inadaptado (escena del supermercado rodeado de decenas de marcas de cereales). Es un “perro de la guerra”. Lo único que da sentido a su existencia es desactivar bombas. No mira más allá. Tampoco se cree un héroe. El film no intenta profundizar en los aspectos psicológicos del personaje, simplemente nos lo muestra y punto.
Como en una crónica del gran periodista del diario británico The Independent, Robert Fisk, En tierra hostil no obvia ningún detalle por macabro que sea, como la limpieza de le balas teñidas por la sangre de un compañero (Ralph Fiennes en una brevísima intervención) o la búsqueda de explosivos en el vientre de un niño muerto. El montaje abusa en ocasiones con planos de la gente “sospechosa” apostada en balcones y azoteas, pero si un mérito tiene la película de Kathryn Bigelov (estuvo casada con James Cameron) es que evita la estética del videojuego gratificante para sumergirse en el terror de la guerra que te hace vivir en primera persona. En el momento de finalizar esta crítica se ha divulgado su nominación a nueve Oscar. Todo un éxito para esta película pequeña y minoritaria.

VICENTE