Una escena de ESTRELLAS QUE ALCANZAR
(2) ESTRELLAS QUE ALCANZAR, de Mikel Rueda
Una crónica necesaria

El tema escogido y la voluntad de hablarnos de unos importantes y ocultos temas de nuestro pasado y memoria merecen aplauso y atención. En efecto, la acción se sitúa en una prisión de mujeres en los últimos meses de la guerra civil española y los primeros de la dolorosa posguerra, donde los franquistas, apoyados en un incontestable nacional-catolicismo, a través de unas monjas-carceleras, no dudan en arrebatar los hijos a sus madres presas con objeto de adjudicarlos a familias mejor situadas y, aparentemente, más capacitadas para la alimentación y educación de las criaturas. Represión y fanatismo van cogidos de la mano, alentando una terrible degradación de las mujeres republicanas.
Sin embargo, ni a la hora de plantear este grave problema de identidad, ni en la reconstrucción de personajes y situaciones de indudable valor histórico, el film logra atravesar una discreta línea de corrección y una superficial descipción de los personajes, sean de un signo ideológico-político u otro, desembocando en una especie de maniqueísmo simplón que reparte simpatías e indignación sin lograr emocionar lo suficiente ni dotar de complejidad a cada uno de los personajes y conflictos planteados. Actrices como Barbara Goenaga y Klara Badiola aportan credibilidad y apuntan, precisamente, esa complejidad de la que acaba careciendo el film en su conjunto.

LLORÉNS