Una iamgen de FAMILY STRIP
(3) FAMILY STRIP, de Lluís Miñarro
Docupintal

El productor Lluis Miñarro, presente en obras de Isabel Coixet, José Luis Guerin, Marc Recha, Manoel de Oliveira, etc., y en la reciente Lung Boonmee raluek chat, de Apichatpong Weerasthakul, ganadora de la Palma de oro en la última edición del festival de Cannes, debuta en la dirección con este peculiar largometraje, documental en torno a la presencia y testimonios de sus ancianos padres, que constituye una obra tan insólita como sugestiva a propósito de la riqueza que puede esconder una sencilla incursión, casi mirada, a una realidad tan próxima como cotidiana. Una riqueza que atraviesa, en primer lugar, el proceso de realización de un lienzo para el que posan el cineasta y sus padres, dividido en diversas jornadas que arrancan en los primeros trazos y culminan con los últimos retoques, unida al propio proceso de elaboración del film, mostrándonos los medios utilizados, las pausas, la intervención de la joven responsable del sonido, corroborando ambas líneas con la aproximación a esos padres, a un determinado modelo de familia, a unos recuerdos que evocan las ilusiones de la República, los duros años de la guerra y la postguerra, la mediocre educación sexual, las valoraciones desde el presente y desde la experiencia de esos personajes finalmente expuestos al espectador con idénticas virtudes y limitaciones que las del lienzo cuestionado por el padre.
Una aproximación no exenta de afecto y ternura, de una atenta mirada filial, que va mucho más allá de los propios personajes retratados para invitarnos a un viaje y a una memoria por una colectividad de clase trabajadora perfectamente representada por María Luz Albero y Francesc Miñarro, con todas sus asumidas limitaciones y penurias, y con todo su sentido del humor, acerca de la existencia humana y del paso del tiempo. Una amplia cantidad de reflexiones y anotaciones que fluyen sin apenas subrayados, con la inclusión de algunas canciones de sobrada justificación y que determinan el enorme valor como documento y como relato de una pieza tan aparentemente minúscula, sencilla y alejada de pretensiones y grandilocuencias inútiles. Metáfora en sí misma del trabajo fílmico, de los objetos —especialmente, el muñeco y las maquetas de aviones—, de las frases y conversaciones revisitadas, capaz de aprehender y compartir un sugestivo universo. Y que adquiere nuevas connotaciones, como mostrando así su condición de gesto vivo, cuando descubrimos, por el film, que el joven pintor ha fallecido poco tiempo después del rodaje y, por las declaraciones del cineasta, la desaparición física, en los últimos meses, de la anciana pareja.

LLORÉNS