Nos hallamos ante una libre adaptación, con algunos cambios y el añadido de escenas y personajes, del libro con ilustraciones que publicó en 1970 Roadl Dahl, un escritor de literatura infantil de cuyas obras se han realizado algunas versiones para cine: Charlie y la fábrica de chocolate (películas de Mel Stuart y de Tim Burton) y James y el melocotón gigante (Henry Selick). La técnica utilizada en la realización de Fantástico Sr. Fox es la del stop-motion (rodaje fotograma a fotograma), un primitivo procedimiento de animación artesanal con muñecos (muy anterior a la creación por ordenador) que produce movimientos algo toscos pero no desprovistos de un cierto encanto naïf.
En la versión original algunas de las voces son las de famosos actores (George Clooney, Meryl Streep, Bill Murray, Willem Dafoe, etc.), en inglés con acento americano para los animales, con acento británico para los humanos, detalle fonético que nos hemos perdido en la versión doblada. Protagoniza el relato una pareja de zorros que vive en una modesta guarida con un hijo inadaptado adicto a los cómics de superhéroes y un sobrino acogido temporalmente que es un buen deportista. El padre, periodista, se traslada con su familia a una guarida de lujo rodeada de granjas, con aves y sidra, que despiertan su instinto depredador, declarándose una guerra entre los acosados animales del contorno y tres malvados granjeros del lugar.
Fantástico Sr. Fox es una fábula que no acaba de convertirse en sólida metáfora porque lo que refleja es todo el mundo cotidiano de Roadl Dahl (trasmutado aquí en el Sr. Fox), especialmente su amor por la naturaleza y los animales. El realizador Wes Anderson ha respetado los diálogos y los títulos de los capítulos del original literario, pero ha declarado haberse inspirado especialmente en el film ruso El cuento del zorro (Ladislas Starevich, 1941). El rodaje duró un año por la dificultad que presenta el lenguaje de unas marionetas animadas captadas tanto en planos-secuencia descriptivos como en primeros planos expresivos, procurando evitar una excesiva caricaturización mediante la sobriedad de gestos y movimientos, al modo del trabajo interpretativo de los actores de carne y hueso.
Se ha cuidado la composición de los personajes, complejos y conflictivos en ocasiones, a modo de una proyección de la condición humana, estando más cerca del naturalismo (la serie Wallace y Gromit) que del universo almibarado de Disney. El protagonista es un ser contradictorio (noble y heroico, generoso y astuto, vanidoso y pícaro) que lucha contra la injusticia y que ayuda a los suyos con una mezcla de ternura y egoísmo, de humor y crueldad, siendo palpable en determinados momentos el homenaje rendido a algunas míticas secuencias de la historia del cine.
Los decorados, construidos en estudio a diversas escalas, desprenden una sensación otoñal por la escasez de tonos verdes. Predomina el mundo subterráneo, dando la idea de resistencia frente al enemigo, aunque en los paisajes exteriores se ha recreado la campiña inglesa (el haya gigante, los senderos para zorros, las granjas) y, concretamente, se ha imitado “Gipsy House”, el lugar que habitó y donde escribió un Roadl Dahl fallecido en 1990.
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