La novela autobiográfica de Waris Dirie —publicada en EE. UU. en 1997 y convertida en un gran éxito internacional— es un cuento de hadas moderno sobre una “cenicienta” del desierto de Somalia, hija de pastores nómadas, que tras diversas peripecias personales llegó a convertirse en admirada top model , desfilando en pasarelas de todo el mundo y apareciendo en portadas de las mejores revistas de modas. En la cumbre de la fama confesó su drama más íntimo y secreto: de niña, a los cinco años, fue sometida a una mutilación de clítoris, una práctica ritual establecida de forma consuetudinaria en muchos países, sobre todo musulmanes, una tortura y humillación de las mujeres realizada para someterlas al varón, impedir su placer sexual y preservar su virginidad.
Flor del desierto, una coproducción entre Alemania, Austria y Francia, es una apasionada defensa de la dignidad de las mujeres y de su integridad corporal, pero también es un drama elaborado con una mirada básicamente sentimental y con un lenguaje fílmico bastante convencional, a pesar de los flash-backs intercalados en el relato que confieren al conjunto un carácter bastante superficial dominado por lo anecdótico.
La película, protagonizada acertadamente por la actriz y modelo Liya Kebede, narra el enorme coraje de Waris Dirie. Obligada por su familia a casarse con un anciano, huyó a Mogadiscio, se trasladó a Londres, donde tuvo lugar su descubrimiento casual por el famoso fotógrafo Terry Donaldson, y se consagró profesionalmente en Nueva York. Retirada ya de las pasarelas, Waris Dirie (con 45 años de edad, madre de dos hijos y de nacionalidad austriaca), se ha dedicado como representante de la ONU a combatir la práctica de la ablación en el mundo mediante discursos, libros y una Fundación con su nombre, condenando la práctica de 6.000 mutilaciones sexuales a niñas cada día, tanto en países africanos que aún la toleran como en otros donde se realiza clandestina e ilegalmente por inmigrantes musulmanes.
Flor del desierto es, pues, un film-denuncia hecho con espíritu militante y con la intención de concienciar al mundo sobre la criminal brutalidad de una práctica que degrada y esclaviza a millones de mujeres.
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