Estreno con demora (la producción es de 2008) de este extraño thriller de corte fantástico que nos presenta dos mundos paralelos, uno que transcurre en la actualidad y otro situado en un indeterminado momento histórico, de resonancias góticas. A pesar de un cierto atractivo de la puesta en escena, el principal problema que tiene Franklyn, debut en la dirección de largometrajes del londinense Gerald McMorrow, es su reiterado simbolismo que llega a agotar al espectador, provocando la incomprensión de lo narrado. El protagonista de la película (Ryan Philippe) nos remite, con su máscara, a El hombre invisible (1933), de James Whale, mientras que toda la iconografía posee resonancias de V de Vendetta (2005), de James McTeigue. En resumen, despliegue visual para una historia confusa y reiterativa (si alguien pregunta de qué trata el film, me resultará difícil contestarle) en la que la atractiva Eva Green (Soñadores, Casino Royale) hace lo que puede.
VICENTE |