Anna Mouglais y Éric Elmosnino en una escena de GAINSBOURG: VIDA DE UN HÉROE, de Joann Sfar
(3) GAINSBOURG: VIDA DE UN HÉROE, de joann Sfar
Provocadora fascinación

La primera incursión en el séptimo arte del extraordinario historietista Joann Sfar, unida a la expectación creada ante la biografía filmada de otro monstruo artístico, Serge Gainsbourg, se salda afortunadamente, para los fans de uno y otro, con un resultado remarcable, singular, a la altura creativa de ambos. Filtrando su devoción por la estrella de la música pop que ha marcado más de una época (prolífico compositor, “BoBo” —bohemio burgués— avant la lettre), el autor de La Mazmorra y El gato del rabino nos ofrece más de dos horas de fascinante tour por la vida imaginada y reformulada de quien fue un irreductible seductor desde su más tierna infancia.
Valiéndose del apoyo de su background gráfico (y a pesar de él, dada la imposibilidad de regresar a un fotograma, como se haría con una viñeta) y una pictórica maestría del color y la composición, donde nada está de más, Sfar sabe jugar sus cartas, alejándose con valentía de la biografía enciclopédica, para recrearse en ese Gainsbourg objeto de su admiración. Desde su infancia como Lucien Ginsburg en la Francia ocupada hasta sus últimos días junto a Bambou, no se nos permite un solo minuto para la reflexión o el veredicto y le permitimos gustosos que nos sumerja en esa hipnosis de imágenes, anécdotas y música que, como una novela gráfica rompedora de corsés formales, consigue hacernos admirar a su propio Gainsbourg. Tan desprejuiciada como la versión reggae de La Marsellesa, la película de Joann Sfar no se arredra ante la mítica imaginería parisiense (al gusto japonés, como ha reconocido él mismo), hilvanando con elegancia episodios clave en la vida del transgresor músico, pautados especialmente a través de sus mujeres. Las canciones se desgranan como estaciones, como encuentros sugerentes y apasionados, ligados a relaciones tan distintas entre sí como las que le unieron a Boris Vian y a las artistas France Gall (Les sucettes), Juliette Gréco (La javanaise), Brigitte Bardot (Comic Strip) o Jane Birkin (Je t’aime moi non plus), interpretadas magistralmente por Sara Forestier, Anna Mouglalis, Laetitia Casta y Lucy Gordon, respectivamente. Gainsbourg: Vida de un héroe no podría existir sin la apabullante presencia del carismático Eric Elmosnino, capaz de recrear literalmente (y no solo por mostrarse caracterizado) al cantante y compositor, que con sus subyugantes dotes de matizada prestidigitación abduce a la audiencia con tanta magia como el personaje que emula.
Sfar apela insolentemente al avatar/alter ego, los muñecos humanos y otros recursos para acotar con poliédrica expresividad los recovecos vitales y artísticos del autor, aunque sin exhaustivo propósito expositivo, al contrario, sugiriendo y apelando a un provocador diálogo con el espectador, prueba de fidelidad al espíritu del biografiado.

EVA PEYDRÓ