Tobey Maguire y Natalie Portman en una escena de HERMANOS.
(2) HERMANOS, de Jim Sheridan
Huellas de guerra

Tratándose de un remake de un film muy reciente (realizado por Susanne Bier en 2004), lo primero que viene a la cabeza es comparar determinados cambios o variaciones entre una y otra versiones, sobre todo porque del primer film extraje un sensación de sentimientos que no acaba de transmitir el film de Sheridan, más atento desde mi punto de vista al proceso neurótico, subrayado por la interpretación de Tobey Maguire, del marido marine. La película de Sheridan contiene elementos de interés, al margen de su definitiva procedencia —el film de Bier o el nuevo guión—, constituyendo un relato sobrio sobre una realidad general (la participación en la guerra de Afganistán, las huellas de los conflictos, con las referencias del padre a Vietnam) y sobre la particular del universo familiar, con el hermano y sus carencias sociales, la esposa y las hijas marcadas por el dolor y la pérdida, la atracción entre los cuñados, etc., con interesantes personajes y anotaciones.
Pero el balance defintivo deja mucho que desear. Ninguno de los aspectos, incluidos los pasajes en Afganistán con la detención y las torturas, logra la necesaria complejidad. Todo peca de superficialidad, como si la verdadera naturaleza de los conflictos y, muy especialmente, de las discretas esperanzas, escaparan al desarrollo del relato. Da igual que lo apliquemos a los diferentes adultos o a las niñas: muchas reacciones, diálogos y actitudes acaban evidenciando su condición de recurso convencional. No me atrevo a asegurar, habría que revisar la película original, si ello tiene que ver con el funcionamiento de la historia en el contexto nórdico y en su difícil adaptación a la América profunda.

LLORÉNS