Jozef Shiroka y Mirela Naska en una escena de HONEYMOONS
(4) HONEYMOONS, de Goran Paskaljevic
Lunas de hiel

El gran realizador serbio Goranj Paskaljevic ya había tratado el tema de la inmigración en el film La otra América (1995), que narraba las vicisitudes de un ciudadano de la desaparecida Yugoslavia y un español en Brooklyn. Ahora, quince años después, retoma el tema pero de forma mucho más dramática y en otra geografía: las vicisitudes de dos jóvenes parejas, una serbia y otra albanesa, que por diferentes circunstancias desean abandonar su país, en el caso de los serbios rumbo a Austria en búsqueda de un futuro mejor, profesional y económicamente hablando, y en el segundo como única posibilidad de realizarse amorosamente porque las estructuras legales y morales imperantes en Albania lo impiden.
Narradas ambas historias en paralelo, el film, además de ofrecernos retazos de una convivencia todavía no superada en la ex Yugoslavia, con miembros de una misma familia enfrentados por mezquinos y fundamentalistas planteamientos ultranacionalistas (algo que puede suceder en medio de una festiva boda: larga secuencia narrada de forma muy barroca, al estilo del cine de Kusturica), nos presenta a unas nuevas generaciones que quieren romper con el pasado cainita de luchas casi tribales, para explorar nuevos horizontes que creen hallar en la Unión Europea, cuyos países de origen quieren convertirse en miembros de la misma. Geográficamente y culturalmente pertenecen a dicho ámbito, pero todavía les queda mucho camino por recorrer. Significativas son las escenas que transcurren en Albania, donde tras 40 años de la dictadura de Enver Hoxha, régimen tan radical que consideraba al Partido Comunista Chino como revisionista, ahora son unas élites corruptas y mafiosas, sucesoras de dicho régimen, quienes controlan la situación, algo que también ha sucedido en varios países ex comunistas del Este de Europa. Por otra parte, los pasos fronterizos se convierten en esos territorios siniestros, muy bien retratados por Paskaljevic, y que también conocimos en España durante la dictadura franquista cuando queríamos viajar a Europa por la frontera con Francia. Albania y Serbia están situados en el umbral de Europa, muy cerca, pero muy lejanos en muchas cosas. Los países receptores, en este caso Italia, tampoco ponen nada de su parte, todo lo contrario, para aliviar unas tragedias humanas. Las lunas de miel devienen en una pesadilla difícil de olvidar.
Honeymoons, además de ser un realista film narrado de forma descarnada (excelentes todos los intérpretes), posee además el valor añadido de ser la primera coproducción que se ha realizado entre Albania y Serbia, países fronterizos históricamente enfrentados. La idea surgió de un ciclo que le dedicaron a Goran Paskaljevic en el único cine existente en Tirana, capital de Albania. El equipo técnico lo han formado personas de ambos países y el estupendo ambiente durante el rodaje adquirió un valor simbólico sobre la necesidad de dejar a un lado los nacionalismos exacerbados, las diferencias y ahondar en la cooperación. Ganadora de la Espiga de Oro en la última edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Paskaljevic lo ha conseguido en otras dos ocasiones: La otra América y Optimistas), Honeymoons es una película necesaria, de esas que a pesar de sus premios es cada vez más difícil estrenar en las salas comerciales. No os la perdáis.

VICENTE