Protagonizada y realizada por Ricky Gervais, una estrella del humor televisivo en los USA, en colaboración con el novel Matthew Robinson, propietario de la idea original del film, bastante ingeniosa por cierto (un mundo en el que la mentira ni siquiera se contempla como posibilidad, y un personaje que descubre que se puede mentir), esta película, bastante aburrida por cierto, medio interesa en su primera media hora, cuando presenta el tema y plantea diversas paradojas derivadas del encuentro entre un universo y un personaje como los descritos; nos pone alerta cuando recrea el nacimiento de la religión a partir precisamente de una mentira para consolar a una moribunda; pero finalmente todo queda en agua de borrajas, en una sucesión de ironías sin chispa ni trascendencia, en nada... en menos que nada, todavía, si tenemos en cuenta unos metros finales construidos al dictado de las peores convenciones de la comedia romántica.
PEDRO URIS |