(1) IRON MAN 2, de Jon Favreau
Mamporros acorazados

Aunque entre sus productores aparece la división cinematográfica de la Marvel, la marca del cómic original, y por tanto podemos suponerla más fiel al espíritu de la saga, cosa que dudo aunque desconozco el material de partida, lo cierto es que la segunda entrega de este superhéroe acorazado es un punto más floja que su discreta predecesora, con menos trama, menos ironía, y menos intención “política” que aquélla, y todo ello a pesar de los esfuerzos que hace Robert Downey jr., un excelente actor, por dotar de complicidad antiheroica a su personaje. La larga traca final de rayos, piruetas y mamporros, un vía crucis obligatorio en el moderno cine de acción, convierten los discretos bostezos que acompañan toda la proyección en somnolencia pura y dura.

PEDRO URIS