(1) JACKASS 3D (Jackass 3), de Jeff Tremaine
Gamberradas tridimensionales

La serie Jackass, que nació en la MTV en 2002, llega en una entrega cinematográfica que no se quiere perder la onda tridimensional. Con los mismos protagonistas del núcleo duro, Ryan Dunn, Steve-O, Pontius, Weeman y Johnny Knoxville, los gags se encandenan sin tregua en un festival de gamberrismo, aunque no tan hard como se pregona y, en algunos casos, recurriendo a los must como el hombre-pato y el peón en el WC. El riesgo físico, el desprecio al dolor de los especialistas, el reto a las leyes de la física y de la credulidad humana son los motores de la acción, carente como siempre de una trama argumental, más allá de la acumulación de bromas y batacazos que no decepcionan a sus fans y que corren el riesgo de diluir lo más ingenioso entre la ingente sal gorda.
El aliciente de haber sido rodada en 3D no hace sino aumentar la gratificación de los espectadores que han decidido entrar a la sala con conocimiento de causa y por voluntad propia, porque lo que se proyecta (llamémosle película al menos por el soporte) es un entretenimiento puro y duro, una sucesión de episodios que más de uno quisiera en sus propias comedias, por el sabor a slapstick tan genuino que aportarían. Jeff Tremaine, Johnny Knoxville y Spike Jonze cubrieron un hueco en el mercado juvenil que, a la vista está, no tiene nada de coyuntural. Jackass 3D es un producto para seguidores, que disfrutarán el triple con las bromas tridimensionadas... Lanchas que despegan hacia el patio de butacas, sustos a incautos y, de lo mejor, un objeto que no desvelamos, lanzado directo a nuestras caras.

EVA PEYDRÓ