Christian Redl y David Kross en una escena de KRABAT Y EL MOLINO DEL DIABLO.
(2) KRABAT Y EL MOLINO DEL DIABLO, de Marco Kreuzpaintner
Clásico juvenil

El mito de la leyenda de Krabat se remonta al siglo XVII. En 1970, el alemán Otfried Preussler escribió una novela, Krabat (traducida en España como Krabat y el Molino del Diablo), basada en dicho héroe que enseguida se convirtió en un clásico de la literatura juvenil, recibiendo varios premios internacionales y siendo traducida a 31 idiomas. Muchas generaciones de jóvenes, sobre todo alemanes, la han leído. Ya en 1977 el imaginativo director checo Karen Zeman dirigió una versión animada del libro con el título El aprendiz de Brujo. Ahora es el alemán Marco Kreuzpaintner el encargado de realizar un film ambicioso, producido con medios adecuados, que narra las aventuras de un joven huérfano (la acción transcurre durante la guerra de los 30 años) que es inducido de una forma mágica a adentrarse en un molino abandonado, donde vivirá una serie de aventuras relacionadas con la magia negra en compañía de otros jóvenes.
No estamos ante una película vulgar, ni mucho menos, porque la fidelidad al original de Marco Kreuzpaintner remarca valores como la amistad y la valentía en contraposición con la opresión o la envidia, apostando finalmente por el valor de la libertad y el amor para alcanzar determinadas metas. La puesta en escena es clásica a pesar de los efectos digitales, bastante dosificados. El trabajo interpretativo es destacable, con el ya casi veterano, a sus 31 años, Daniel Brühl (Good bye Lenin, Salvador, Malditos bastardos), que encarna al maestro artesano del molino, y David Cross en su papel de Krabat, capaz de enfrentarse al mago oscuro, que realizó este film un poco antes de su gran salto en El lector, trabajando junto a la gran Kate Winslet. La película deja a un lado cualquier ñoñería y resulta muy apropiada para un público preadolescente (no me atrevo a hablar del adolescente después de verlo disfrutar con películas para mayores de 18 años), a pesar de que le sobra metraje.

VICENTE