Esta historia de alienígenas disfrazada de película de ficción rodada a partir de un falso documental, que narra hechos falsamente reales, resulta al final tan poco auténtica que contradice el punto de partida que su director, Olatunde Osunsanmi, ha considerado tan rompedor y original. Los actores se presentan a ellos mismos directamente o con un rótulo sobreimpreso, pretendiendo hacer más creíble la película, a partir de la «sinceridad» con que revelan haberse basado en testimonios auténticos de encuentros con extraterrestres en Alaska (que llegan a mostrarse simultáneamente en pantalla), pero es una treta bastante elemental que no consigue convencer de las intenciones ni atraer con una narración aburrida y que al menos cumple un objetivo: distanciar completamente al espectador, aunque entra en pura contradicción con la naturaleza de la cuarta fase de los encuentros con seres alienígenas, que es la abducción. Solemne en exceso, desproporcionada en ambición, pero con una Milla Jovovich muy esforzada, La cuarta fase es solo un producto más del oportunismo comercial.
EVA PEYDRÓ |