La Navidad es una excusa establecida para la producción y estreno ex profeso de films con la temática adecuada, que toma prestados los tópicos, los personajes y circunstancias de esta fiesta cristiana, para que enriquezcan con oportunismo tramas insustanciales y simplonas, en la creencia de que el mínimo denominador es sinónimo de “Todos los públicos”. Por esta vez, el producto no llega de los Estados Unidas. La montaña mágica (2009) es una producción noruega nacida de una serie de televisión, en la que para facilitar más las cosas los personajes se agrupan en dos bandos, los gnomos azules y los rojos, buenos unos y aliados de los humanos (que son mala gente) los otros. Lo endeble de la excusa argumental contrasta con la pesadez del conjunto, limitados efectos especiales y una lentitud dramática apta para pre-escolares. Por lo menos, la simpatía y encanto de la pequeña princesa gnomo Rosazul y el recato en cuanto a histrionismo del resto del reparto hacen más llevadera la sesión. En su país de origen, dicen que fue un taquillazo tras la exitosa serie, pero aquí la mitología escandinava no basta para entretener. Como no podía ser de otra manera, se proyecta la secuela en 3D. El año que viene, más.
EVA PEYDRÓ |