Álex Batllori y Emma Suárez en una escena de LA MOSQUITERA
(3) LA MOSQUITERA, deAgustí Vila
La familia, bien, gracias

Premiado en diversos festivales (Karlovy Vary, Valladolid, Montpellier, etc.), el segundo largometraje de ficción de Agustí Vila se conforma desde un principio como una comedia negra y ácida sobre el universo familiar, con esa secuencia inicial en la que los padres repasan el número de perros que hay en la casa. Un universo familiar que atiende igualmente a las relaciones y lazos de sus componentes, como esa criada convertida en amante o esos ancianos padres divididos entre la enfermedad, el suicidio y la residencia. Pero esa terrible realidad plagada de depresiones y falsas apariencias no viene observada desde un realismo directo o una trágica disección de las frustraciones —aunque esos sean los resultados—-, sino desde un humor ácido, socarrón y repleto de ironía. Casi de absurdo, puesto que la sombra de Buñuel planea sobre esos encuentros y desencuentros, actitudes y diálogos donde afloran antes las obsesiones que la reflexión.
Puede asegurarse que, como si se tratara de una ejemplificación freudiana, los personajes expresan sus pensamientos sin filtrarlos por la necesaria y pactada censura social y moral, comportándose de acuerdo con esa primaria comunicación: cada secuencia, cada personaje, transmite a la perfección esas obsesiones, especialmente explícitas en la madre que tiene miedo de su pequeña hija, en los remedos del anciano a las conversaciones con su esposa, en los supuestos ajustes organizativos de la pareja protagonista, en la secuencia del automóvil en el mirador, y en ese desenlace emparentado con el mejor Buñuel. La mosquitera supone un significativo ajuste de cuentas con una moral y unos valores sobradamente periclitados y, sin embargo, permanentemente repetidos y reiterados, transmitidos generacionalmente hasta la saciedad. Complementaria de alguna manera de un film como Tres días con la familia, de Mar Coll, La mosquitera viene a ser como un espejo —-la secuencia de la feria—- o, simplemente, un paseo por el otro lado, por ese subconsciente del ser humano y de las instituciones a los que tanta falta, como diría Freud, les hace la contención verbal o conductual. Divertido y pleno de hallazgos, el film cuenta con un excelente reparto donde un puñado de excelentes actores (Emma Suárez, premiada en la Seminci, Eduard Fernández, Anna Yzcobalzeta, Geraldine Chaplin, Martina García, Fermí Reixach, Àlex Brendemühl en su breve y jugoso cometido, etc.) evidencian su enorme complicidad con una brillante manera de abordar los conflictos.

LLORÉNS