Resulta muy difícil posicionarse como crítico ante una película como ésta que está destinada a niños de muy corta edad, no les doy más de cinco años, y que lleva a la pantalla grande una serie televisiva, The Happets, que según las referencias ha sido emitida por las televisiones autonómicas de Galicia y Cataluña, pues su principal mérito -aparte de estar rodada en 3D, toda una novedad en la industria nacional, aunque la proyección a la que asistí era en dos dimensiones (sólo me faltaba tener uno de estos monigotes haciendo el ganso encima de mi nariz)- parece ser, según afirman sus propios responsables, conseguir que esos espectadores tan pequeños se queden quietos en sus asientos durante toda la proyección, un extraño fenómeno que ciertamente se produjo en la mencionada sesión, y al que permaneceré atento cuando programe la película en mi pueblo, L’Eliana, a finales de diciembre, pues si vuelve a producirse este fenómeno me veré obligado, en reconocimiento a sus poderes paranormales, a revisar la exigua calificación otorgada.
PEDRO URIS |