Ernesto Alterio y Pablo Echarri en una escena de LAS VIUDAS DE LOS JUEVES
(2) LAS VIUDAS DE LOS JUEVES, de Marcelo Piñeyro
Muertes videovigiladas

Adaptación cinematográfica de una novela de la argentina Claudia Piñeiro, que no conozco pero que una amiga de absoluta confianza literaria me confirma como muy interesante, una circunstancia que se intuye tras el sugestivo material dramático -escenario, personajes, y situaciones- que la película maneja, aunque finalmente no logra concretar adecuadamente en la pantalla por diversos problemas en todos los frentes citados: en el escenario, por su prácticamente nulo contacto visual con el exterior -apenas aparece tras un movimiento de cámara y en los noticiarios televisivos-, que termina adjudicando unos aires un tanto marcianos, casi de set televisivo, a la cerrada, selecta y videovigilada urbanización en la que viven los protagonistas; en los personajes, por depender excesivamente de unos diálogos que frecuentemente pecan de discursivos, e incluso poco apropiados para el personaje que los recita, amén de quedar alguno de ellos demasiado confuso, el interpretado por Sbaraglia, de modo que sólo hacia el final de la película comenzamos a comprender el “papel” que se le pretende adjudicar en la historia; y en las situaciones, porque el relato termina demasiado cercano al modelo de subtramas televisivo, con diversas parejas aquejadas de diferentes males o problemas y conducidas a un trágico desenlace, andando además bastante escaso de resonancias colectivas acerca del significativo momento de la historia argentina en el que sitúa su acción, el del corralito y el derrumbe económico.
Tampoco la estructura elegida para narrar la historia -comenzar con el final e intercalar diversos regresos a dicha situación a lo largo del flash back que constituye toda la película- se muestra demasiado funcional, no añadiendo ninguna intensidad al relato sino más bien rompiendo el ritmo y perjudicando al mismo, suma y sigue en las pequeñas desdichas de esta esforzada y, en cualquier caso, estimable producción argentina, que cuenta con un puñado de buenos actores de ese país e incluye apuntes y destellos que la hacen, sin duda, merecedora de la atención del espectador.

PEDRO URIS