George Clooney en ua escena de LOS HOMBRES QUE MIRABAN FIJAMENTE A LAS CABRAS
(2) LOS HOMBRES QUE MIRABAN FIJAMENTE A LAS CABRAS, de Grant Heslov
Mentalistas en el ejército

Basada en un best seller de Jon Ronson, el film de Grant Heslov parodia, de una manera muy peculiar, un programa del ejército norteamericano, con una buena dotación económica, que comenzó a desarrollarse en los años setenta y que estudió la posibilidad de utilizar poderes paranormales con objetivos militares. Se denominó el ejército de la Nueva Tierra y sus componentes se convirtieron en una especie de “guerreros monje”, en personajes similares al protagonista de la actual serie televisiva El mentalista. Lo mejor de Los hombres que miraban fijamente a las cabras -tras un rótulo que nos advierte: “Mucho más de lo que usted creería es cierto”- es la primera parte de la historia, con ese extraño sentido del humor, un tanto desconcertante (en ocasiones recuerda al de los hermanos Coen), pero con buenos gags, a partir del encuentro y aventuras en el desierto de Iraq de un reportero (Ewan McGregor), que tras un desengaño amoroso decide viajar al país en guerra, y un soldado (George Clooney) que combate el terrorismo con supuestos poderes paranormales. Gracias a sus facultades mentales puede atravesar muros o leer el pensamiento del enemigo. Para ello, experimenta con apacibles cabras a las que es capaz de matar con una sostenida mirada. Pero en la segunda mitad, como consecuencia de una estructura de guión demasiado deslavazada, el film va perdiendo ritmo —y gracia— hasta un desenlace un tanto desvaído. Por otra parte, están desaprovechadas las breves apariciones de grandes actores como Kevin Spacey y Jeff Bridges.

VICENTE