Lea Seydoux y Sylvie Testud en una escena de LOURDES.
(4) LOURDES, de Jessica Hausner
Tierra de milagros

Uno de los grandes hallazgos del año, aplaudido y premiado en festivales como Venecia y Sevilla, una película de una tremenda madurez que sorprende por todas y cada una de sus características, desde el rigor de sus encuadres —-el que abre el film, “sólo” un comedor—- a la minuciosa y distanciada observación de los usos y costumbres de una realidad como Lourdes. Incluso cuando aparece el milagro, o su posibilidad, y se generan toda clase de reacciones. La joven Jessica Hausner ha conseguido de principio a fin, con la complicidad de unos actores excelentes entre los que destaca una fabulosa Sylvie Testud, un film tan atento a los modelos más recomendables a la hora de abordar una temática tan polémica —me refiero a Bresson, Buñuel, Rossellini, De Oliveira…— como a la voluntad de que sea el espectador el máximo responsable de extraer sus conclusiones, puesto que lejos de satirizar o fustigar cualesquiera aspectos (el film merecería un programa doble con la deslenguada farsa Le miraculé, de Jean-Pierre Mocky, cuya acción transcurría en idénticos parajes), se limita a observarlos y a mostrarlos tal y como se desarrollan en la más estricta cotidianidad.
Algunos diálogos, de reminiscencias buñuelianas, algunas reacciones, como los celos o las dudas que genera el milagro, los análisis médicos y religiosos, etc., provocarán carcajadas o discreción por igual, puesto que la película de Hausner apenas traspasa esa delicada línea de proponer juicios de valor. Naturalmente, para el espectador escéptico o agnóstico la película constituye un valioso alegato sobre las miserias de la enfermedad, la alienación mental y el turismo religioso en busca de milagros, mientras que para el creyente, dispuesto a experimentar en carne propia o ajena las bondades de esos lugares míticos por sus apariciones y poderes, el film sólo será un reflejo fiel de esas posibilidades y de tales peregrinajes. Un film, en definitiva, muy importante, capaz de poner sobre la mesa una gran cantidad de cuestiones (humanas, religiosas, especulativas, mercantilistas, médicas, etc.) que cobran un sentido metafórico en su adscripción a la localidad de Lourdes, puesto que andan sueltas por un amplio espectro de nuestros comportamientos sociales cotidianos.

LLORÉNS