Más próximo al típico telefilm de sobremesa que a al sobrio y profundo retrato de sentimientos que aspiraba a ser, Luciérnagas en el jardín es un discreto drama familiar que narra la inesperada muerte de una madre y sus desgarradoras consecuencias en el seno de una familia ya deteriorada por un grave conflicto paterno-filial. Pese a que el debutante Dennis Lee pretendía analizar en toda su complejidad las relaciones familiares en un entorno realista —concesiones biográficas aparte—, la inevitable acumulación de desgracias y hostilidades que sufren los protagonistas transforma esta sincera y honesta radiografía de la tragedia doméstica en un confuso lodazal sentimental, resuelto sin embargo en una cómoda y gratificante tregua final que augura una posterior superación. Porque, si independientemente cada trama posee fuerza y credibilidad —el autoritarismo de un exigente pero frustrado padre, la rebeldía adolescente ante los castigos desproporcionados, la incomunicación, el sentimiento de culpa, el proceso de duelo, los silencios incómodos, etc.—, su conjunción parece ciertamente exagerado. Luciérnagas en el jardín posee un eficaz reclamo en su reparto, integrado por actores como Julia Roberts, Ryan Reynolds, Willem Dafoe, Emily Watson y Carrie-Anne Moss, pero no pueden evitar la deriva melodramática, en el sentido más peyorativo del término.
PAU VANACLOCHA |