(1) MAMUT, de Lukas Moodysson
Sermón existencialista

El sueco Lukas Moodysson ha escrito y dirigido este relato deudor del cine de Alejandro González Iñárritu y Bernardo Arriaga (Babel), al presentarnos varias historias y personajes en paralelo, todos ellos conectados entre sí. Mamut es una reflexión existencialista sobre las grandes desigualdades entre el primer y el tercer mundo, sobre la necesidad de que los padres se ocupen de la educación de lo hijos. Pero todo resulta demasiado obvio y esquemático, además de redundante: la médico que trabaja en urgencias de un hospital (Michelle Williams), con los cambios de horarios, el stress, el insomnio, el alejamiento de su hija pequeña; el ejecutivo de una empresa de videojuegos (Gael García Bernal), surgido de la nada, que quiere ser fiel a la sencillez de su modesto origen y que cae en las garras de la explotación sexual en un viaje a Tailandia; la asistenta filipina (Marife Necesito) que se ocupa de la hija del burgués matrimonio que vive en el Soho newyorkino, mientras sus dos hijos pequeños intentan sobrevivir en su país de origen. Se opta por la puntuación directa antes que por la sugerencia. Todo ello resumido en ese derroche económico de una pluma estilográfica confeccionada con colmillo proveniente de un mamut. La historia y su tratamiento huele a sermón acusador. Una pesadez.

VICENTE