Una imagen de MEGAMIND
(2) NEGAMIND (Megamind), de Tom McGrath
Héroes y villanos

¿Qué pasaría si, en un mundo poblado de héroes y villanos, estos últimos consiguieran vencer a los primeros? ¿Y si, para variar, ganara el malo? Acostumbrados a las clásicas historias superheroicas, Megamind supone una acertada vuelta de tuerca: en un mundo cada vez más complejo, el film reflexiona sobre la naturaleza del heroísmo y sobre la permeable frontera que separa la bondad y la maldad. El héroe ya no es un ejemplo intachable de virtudes ni el villano un ser abyecto que vive por y para el mal. Y no van por libre. Sin uno no existiría el otro, se necesitan como el agua para vivir. Ironías del destino. Y evolucionan, incluso pueden cambiar de bando. El colmo.
Resulta inevitable no recordar la interesante Los increíbles (2004) de Walt Disney-Pixar, pero lejos de imitarla, Megamind la complementa. Una historia entretenida, unos personajes enriquecidos con multitud de matices, ingentes dosis de humor inteligente y una técnica impecable da forma a una estupenda película de animación, que sin alcanzar los títulos insignes del género, limpia, fija y da esplendor.

PAU VANACLOCHA